Después de varias décadas, el Teatro Bo Devil reabre sus puertas totalmente reformado para acoger una cena muy especial: La cena de los malditos, un oscuro cabaret que nos recuerda a los bajos suburbios parisinos, pero con una vuelta de tuerca que consigue modernizar un tétrico pero cómico espectáculo.

Lo de ‘cena’ no es un mero título, sino una realidad. Mientras presenciamos como funciona la casa de Madamme Dissolue probaremos hasta ocho platos de un menú degustación especialmente pensado para acompañar cada número. Nada más comenzar nos daremos cuenta de que los característicos camareros, que interactúan en todo momento con el público, (bebiendo de tu copa, sentándose en tus piernas, brindando contigo…) son bailarines y actores que completan el elenco.

Una multitud de números (acrobacias, música en directo, números circenses…) serán parte de una sencilla trama interrumpida varias veces por unos parones para comer. Quizás estos pequeños lapsos harán que perdamos un poco el hilo de la obra, que tampoco tardaremos mucho en recuperar.

Los cuatro protagonistas que se suben al escenario y llevan todo el  guión de esta cena, interpretados por Litus, Beatriz Ros, Mey Green (alternante del personaje de Sara) Angy Fernández y Adam Jezierski . Es destacable la fantástica actuación de Beatriz Ros que llena el escenario en todo momento con un vestuario que le va como anillo al dedo. Los números de acrobacias también toman un peso importante por su espectacularidad, siempre acompañados por música en directo.

En definitiva, dos horas de espectáculo distendido, original y entretenido que harán de una cena algo diferente. La cena de los malditos conseguirá que queramos ser un maldito más.

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